Capítulo 16: Lágrimas en el Espejo.

Comienza la jornada de Josefa y su rutina no es muy diferente a la de otros días. Se prepara para ir al hospital a cuidar de su hija sin saber que todo cambia por momentos.

De nuevo llovía fuera. Una fuerte tormenta se dejaba caer sobre el asfalto y los edificios de la ciudad como si fuese el preludio del diluvio universal. Josefa se despertó sobresaltada por el ruido de los truenos. Miró el reloj de la mesilla que marcaba casi las 6:30h y se desveló pensando en que casi era la hora de levantarse. Aquella noche notó, como muchas noches, que no dormía sola. Nadie lo hacía desde que su marido murió de cáncer cinco años atrás, pero ella notaba algo. Nunca se lo había dicho a nadie para que no pensaran que estaba loca, pero había noches en que aquella sensación la dejaba tranquila en un lado de la cama, sintiéndose abrazada.
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Capítulo 13: Retortijones.

La familia entera esperaba cada día el parte médico con la evolución de Ana. Pasaron los días y ya iba para una semana sin apenas cambios.

Pasó una semana y el estado de Ana no mejoró en absoluto, tampoco empeoró, así que todos seguían expectantes la evolución que les daban los médicos cada día. Los padres de Antonio, Miguel y Adela venían día sí y día no al hospital a pasar la tarde con Ana y su hijo. Justo esas mismas tardes que aprovechaba Josefa para hacer “sus cosas”, como ella misma decía. Eran unos padres muy comprensivos y acompañaban a Antonio en sus momentos bajos, en los que pensaba que Ana no volvería a despertar, con paciencia y buenos consejos.
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Capítulo 12: Buenas Noticias.

Ana está en coma, pero hay buenas noticias. Antonio llega por la mañana y enseguida aparece la doctora que le contará como va todo.

Antonio miraba a Ana con preocupación a pesar de que la cara de ella era de absoluta tranquilidad. Le hablaba bajito preguntándole si le escuchaba y rogando que le hiciera una señal en caso afirmativo. Entró una enfermera a tomar las constantes de Ana y le avisó a Antonio de que el médico iba a pasar enseguida, y que era necesario que se quedara, pues quería hablar con él.
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Capítulo 10: La Verdad de Josefa.

Josefa y Antonio coinciden en la habitación del Hospital donde se encuentra Ana ingresada. Tienen una conversación pendiente sobre lo ocurrido antes del trágico accidente de Ana.

Antonio miraba a Ana con los pensamientos en el día de su boda. Sonreía al recordar los bellos momentos que les hicieron vibrar aquel día. Agarró la mano de Ana con suavidad y de repente le pareció que le devolvía la presión. Repitió la caricia con esperanzas de que fuese algo más que un espejismo de su ilusión. No se repitió la sensación y su ilusión se quedó en mueca de tristeza. Por la puerta entró Josefa sonriendo sin mirar a quien. Antonio se puso tenso y la mueca de tristeza se convirtió en asco sin poder evitarlo. La madre de Ana entró como si nada hubiera pasado entre ellos esa misma mañana. Con gesto preocupado se interesó por su hija y preguntó todos los detalles de lo sucedido.
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Capítulo 8: La taza voladora.

La visita a urgencias de Antonio fue más larga de lo esperado y nada le hizo sospechar lo que le esperaba.

El médico terminó de darle las instrucciones para que la herida de su brazo curase correctamente. Antonio cogió la receta que le daba el médico casi sin escucharle. En su cabeza no dejaba de resonar el “te mataré” de su suegra.

No sabía si iba en serio o fue fruto del calentón de rabia que le había entrado a Josefa, pero sus ojos no parecían hablar en broma. Antonio era mucho de mirar a los ojos, y aquellos ojos no le gustaron nada. Podría decirse que le asustaron aunque estuviese acostumbrado a ver la oscuridad que le transmitían cuando le miraba.

Salió del hospital pensando en la amenaza y preguntándose donde estaría su maldito teléfono móvil. Juraría que esta mañana lo había dejado en el mueble del recibidor después de despedir a Ana, pero cuando salió corriendo con el corte sangrando camino del hospital no lo encontró. Tampoco se paró a buscarlo porque bastante tenía con los nervios del corte, así que le dejó una nota a Ana en la cocina. No paraba de sangrar.
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Capítulo 5: Una Señora De Bien.

Josefa nació en una familia de buena posición en una época en la que la educación era estricta y conservadora.

Josefa Bengoetxea nació en Barakaldo y sus primeros años fueron dirigidos por las hermanas Dominicas. Su carácter se forjó a base de disciplina y muchas hostias, de las consagradas y de las que duelen, en los pasillos de aquel colegio de niñas.
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Capítulo 4: Empezando mal la Semana.

Antonio no podría empezar la semana de peor forma. Su suegra le iba a visitar y eso nunca traía nada bueno.

Antonio era una persona muy tranquila en general, tenía que pasar algo muy gordo para que se alterarse. La paciencia era su virtud destacada, esa que todo el mundo veía en cuanto se conocían.Su suegra jugaba con él aprovechándose de aquello para manejarlo a su antojo. Le encantaba visitarlo cuando su hija estaba trabajando y trataba de sacarlo de sus casillas con comentarios mal intencionados. Luego cuando estaba delante era como un ángel caído del cielo, todo amor y ternura. Sólo Antonio conocía esa doble personalidad de su suegra, tenía al resto de los mortales muy engañados. Antonio prefería no seguirle el juego demasiado. Sabía que no era del agrado de su suegra, el marido que nunca hubiera elegido para su hija. Pero para él lo importante era hacer feliz a Ana y aquellas visitas de su suegra solían durar poco, se podían soportar con un poco de paciencia.
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