Capítulo 18: La Caja de Galletas.

Antonio llega tarde a trabajar, pero a él le da igual porque se siente feliz con la evolución de Ana.

cookie-1065911Antonio llegó tarde a trabajar y le cayó una buena bronca del jefe. A pesar de tener a su mujer ingresada en coma en el hospital al jefe no le gustaba la impuntualidad y tampoco era muy receptivo a los sentimientos. Antonio le explicó que Ana llevaba dos días llorando cada vez que le hablaban de cierto tema y que se había despistado con la emoción.
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Capítulo 17: Háblale Mucho.

La visita de Antonio en el Hospital se convierte en un día de muchas emociones por varios motivos. Josefa está desaparecida y Antonio se extraña por ello.

Antonio le hablaba a Ana todo lo que podía cada rato que pasaba a su lado. Le acariciaba, le daba tiernos besos en la frente y le contaba como avanzaban los días. A veces tenía pequeñas anécdotas del trabajo o incluso chistes que le apuntaban sus compañeros para contarle. No había chisme del edificio, o noticia de la actualidad que Antonio no le explicara a Ana en sus largos monólogos. Aquella mañana Antonio llegó temprano al hospital y se extrañó de que Josefa no apareciese al poco rato, que era lo habitual, ya que era muy ordenada en sus horarios y muy predecible en ese sentido.
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Capítulo 16: Lágrimas en el Espejo.

Comienza la jornada de Josefa y su rutina no es muy diferente a la de otros días. Se prepara para ir al hospital a cuidar de su hija sin saber que todo cambia por momentos.

De nuevo llovía fuera. Una fuerte tormenta se dejaba caer sobre el asfalto y los edificios de la ciudad como si fuese el preludio del diluvio universal. Josefa se despertó sobresaltada por el ruido de los truenos. Miró el reloj de la mesilla que marcaba casi las 6:30h y se desveló pensando en que casi era la hora de levantarse. Aquella noche notó, como muchas noches, que no dormía sola. Nadie lo hacía desde que su marido murió de cáncer cinco años atrás, pero ella notaba algo. Nunca se lo había dicho a nadie para que no pensaran que estaba loca, pero había noches en que aquella sensación la dejaba tranquila en un lado de la cama, sintiéndose abrazada.
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Capítulo 14: Huellas.

Antonio llegó a casa después de un día duro en el hospital derrotado por la evolución de Ana.

El reloj pasaba de las 21:30h cuando Antonio entró en su casa. El día había sido muy duro. Había estado todo el día en el hospital y Ana se encontraba estable, pero sin evolución positiva. Ya iba para dos semanas desde el accidente y Antonio tenía ratos de pura desesperación en los que perdía la fe en que Ana algún día saliese del estado de coma. La doctora Garmendia le daba el parte con una sonrisa, pero Antonio veía más allá de esa cara bonita un mensaje poco claro de esperanza.

-No tires la toalla, le decía la doctora, que se mostraba optimista respecto al estado de Ana. He visto muchos pacientes en esta situación, y en peores, y de repente una mañana se despiertan y todo queda en un mal sueño.
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Capítulo 13: Retortijones.

La familia entera esperaba cada día el parte médico con la evolución de Ana. Pasaron los días y ya iba para una semana sin apenas cambios.

Pasó una semana y el estado de Ana no mejoró en absoluto, tampoco empeoró, así que todos seguían expectantes la evolución que les daban los médicos cada día. Los padres de Antonio, Miguel y Adela venían día sí y día no al hospital a pasar la tarde con Ana y su hijo. Justo esas mismas tardes que aprovechaba Josefa para hacer “sus cosas”, como ella misma decía. Eran unos padres muy comprensivos y acompañaban a Antonio en sus momentos bajos, en los que pensaba que Ana no volvería a despertar, con paciencia y buenos consejos.
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Capítulo 10: La Verdad de Josefa.

Josefa y Antonio coinciden en la habitación del Hospital donde se encuentra Ana ingresada. Tienen una conversación pendiente sobre lo ocurrido antes del trágico accidente de Ana.

Antonio miraba a Ana con los pensamientos en el día de su boda. Sonreía al recordar los bellos momentos que les hicieron vibrar aquel día. Agarró la mano de Ana con suavidad y de repente le pareció que le devolvía la presión. Repitió la caricia con esperanzas de que fuese algo más que un espejismo de su ilusión. No se repitió la sensación y su ilusión se quedó en mueca de tristeza. Por la puerta entró Josefa sonriendo sin mirar a quien. Antonio se puso tenso y la mueca de tristeza se convirtió en asco sin poder evitarlo. La madre de Ana entró como si nada hubiera pasado entre ellos esa misma mañana. Con gesto preocupado se interesó por su hija y preguntó todos los detalles de lo sucedido.
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Capítulo 9: Oscuridad.

Ana se encuentra en el hospital. Antonio y Josefa están a su lado. Los médicos hablan de sus múltiples fracturas y de su estado de coma.

¡¡¡Socorro, Socorro!!! Nadie me escucha, no puedo mover los labios, estoy paralizada. Lloro pero mis ojos no sueltan lagrimas. Tengo mucho miedo. Quiero abrirlos pero no puedo. Le ordeno a mi cerebro que los abra, me pesan toneladas, no hay manera de moverlos.

Se me acelera el pulso y oigo a las enfermeras correr junto a la cama en la que me encuentro para tratar de estabilizarme. ¡¡¡Ayúdenme por favorrrrr!!! No puedo despegar los labios, ni emitir ningún sonido. Que angustia madre mía. ¿Qué me ha pasado? ¿Por qué estoy atrapada dentro de mi misma?. Me estoy muriendo y nadie se da cuenta. Que alguien me ayude, lo suplico.
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