Capítulo 14: Huellas.

Antonio llegó a casa después de un día duro en el hospital derrotado por la evolución de Ana.

El reloj pasaba de las 21:30h cuando Antonio entró en su casa. El día había sido muy duro. Había estado todo el día en el hospital y Ana se encontraba estable, pero sin evolución positiva. Ya iba para dos semanas desde el accidente y Antonio tenía ratos de pura desesperación en los que perdía la fe en que Ana algún día saliese del estado de coma. La doctora Garmendia le daba el parte con una sonrisa, pero Antonio veía más allá de esa cara bonita un mensaje poco claro de esperanza.

-No tires la toalla, le decía la doctora, que se mostraba optimista respecto al estado de Ana. He visto muchos pacientes en esta situación, y en peores, y de repente una mañana se despiertan y todo queda en un mal sueño.
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