Capítulo 93: Más Llamadas Anónimas.

—¿Qué hace usted aquí? —preguntó Aguirre sorprendido de que Antonio supiese donde se alojaba.
—Llamé a la comisaría preguntando por usted y me dieron esta dirección.
—¿Por qué no me ha llamado al móvil?.
—Le he llamado un montón de veces, pero me saltaba un mensaje de apagado fuera de cobertura.

Aquel maldito móvil fallaba cada vez más. Aguirre maldijo a las nuevas tecnologías y envió a Antonio al bar de debajo del hostal a esperarle. No podía dejar entrar en la habitación a Antonio, todo estaba revuelto, la mesa con sus resúmenes a la vista y sólo llevaba los calzoncillos con los que había dormido.

Se duchó con rapidez y bajó al bar a reunirse con Antonio. No sabía que tendría que contarle con tanta urgencia, pero la curiosidad terminó de despejarle. Había dormido dos horas, quizás tres cómo máximo, pero sentía como si hubiese descansado la noche entera.
—Esta noche mi hermana ha recibido llamadas en el telefonillo del portal como las que recibí yo el otro día.
—¿Y no había nadie detrás de la puerta?.
—¿Cómo lo ha sabido? —preguntó Antonio sorprendido.
—Hombre, si me ha dicho que han sido como las que recibió usted…—dijo Aguirre mientras se lamentaba del poco recorrido de Antonio.
—Ahhh, bueno, claro —dijo Antonio mientras caía el sólo del guindo.
—¿Hacía que hora ha sucedido?.
—Me ha dicho Marta que serían las once y media de la noche más o menos.
—¿Están bien?.
—Sí, están todos bien, pero el susto ha sido grande. Llamaron dos veces, sin responder, al telefonillo del portal, y una vez al del rellano del piso. En ninguna de las ocasiones vieron a nadie.
—¿Estaba Deyan en casa?.
—Sí, de hecho después de la segunda llamada al telefonillo bajó al portal y le pareció ver una sombra entre dos coches que se alejaba.
—¿No se le habrá ocurrido ir detrás?.
—No, no fue detrás, tranquilo. Estoy acojonado con esto de las llamadas. Solo de pensar que Josefa anda cerca me entran escalofríos.
—No se preocupe. Estamos investigando todo y cuidaremos de usted y de su familia. Llamaré a su hermana luego para que me de todos los detalles.
—Gracias inspector.
Josu se levantó para dar por cerrada la charla, pero Antonio siguió sentando mirándole.
—¿Hay algo más Antonio?.
—Creo que he visto a dos hombres en un coche cerca del portal…
—¿Qué quiere decir?.
—No sé, he sentido como si me vigilaran. Tenían una actitud sospechosa.
—Si me dice como era lo investigaré.
Antonio le dio todo lujo de detalles sobre los sospechosos que había interceptado en un coche, junto a su portal.
Josu Aguirre trató de quitar hierro a la suspicacia de Antonio, porque sabía perfectamente que eran los agentes que él había ordenado para patrullar el entorno de la familia. Se despidió de Antonio con la excusa de que tenía mucho trabajo y llamó de inmediato a la comisaría para pedir explicaciones. Necesitaba discreción máxima, y aquello no ayudaba en absoluto.

Tras la nueva orden llamó a Marta y a Deyan por separado, para escuchar las versiones de ambos sobre el suceso de las llamadas anónimas.
Tenía la sensación de que alguien estaba poniéndose muy nervioso ante su presencia. Alguien que estaba tratando de asustar a Antonio y a su familia.
¿Quién sería ese alguien?. Al final parecía que la fase tres de su plan iba a ganarse la prioridad con la que había dudado antes de acostarse la noche anterior.

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