Capítulo 56: La Libreta de Ana.

Resulta que me he despertado en una cama de hospital y no me acuerdo de nada. Los médicos y mi familia están muy contentos porque he despertado de un coma que me ha tenido dos meses tumbada en esta cama. Tengo amnesia postraumática selectiva que mejorará, eso me dicen los médicos, y volveré a recordar todo acerca de mi vida. De momento se por mi marido que estoy embarazada, que tuve un accidente de coche y que ese mismo día había conseguido un ascenso en el trabajo, pero me tuvieron que ayudar a recordar cual era mi trabajo.

Antonio es el amor de mi vida, de eso si me acuerdo, y me ha traído una libreta para que vaya apuntando los recuerdos que me vienen de repente. Me pasa que me viene un recuerdo, y a los pocos segundos ya me he olvidado de él. La verdad es que es bastante agobiante. Me siento agotada, porque todo el rato mi cerebro está buscando respuestas. Si tengo a algún amigo o familiar al lado me ayudan enseguida, pero cuando estoy sola en la habitación me resulta muy frustrante. Quizás esta libreta me sirva para los ratos de soledad en que me entra el agobio.
Mi marido fue el que me ayudó a descubrir que estaba embarazada, y al recordarlo me vino un montón de memoria sobre que lo llevaba en secreto por miedo a tener un nuevo aborto. Hace un año intentamos ser padres pero en el tercer mes del embarazo las cosas se torcieron y no pudo seguir adelante. Me deprimí profundamente, porque este era uno de los sueños de mi vida, y mi marido también sufrió mucho. Cuando volví a quedarme embarazada decidí que esperaría a este fatídico tercer mes antes de decir nada. Por lo visto, esto del accidente sucedió justo cuando estaba a punto de alcanzar ese mes. Menuda mala suerte la mía.
A pesar de llevar dos meses en coma los médicos dicen que mi bebé está creciendo sano y sin problemas, y me siento muy feliz por ello. Es una ilusión especial, por fin seré madre. Mi recuperación es otro cantar, he perdido mucha masa muscular por estar en la cama y tengo que empezar una rehabilitación para recuperar fuerza.
Antonio me ayuda a recordar cosas cada momento, pero siento que avanzo muy despacio en la recuperación. Menos mal que lo tengo a él, que me cuida cada segundo.
Los médicos han dicho que si todo va bien en un mes o dos estaré fuera del hospital. Aún tardaré un poco más en volver al trabajo, pero ya empiezo a sentir ganas de salir de aquí y volver a respirar aire puro.
Me acabo de acordar de mis padres, y me pregunto donde estarán. Hasta donde recuerdo estaban vivos, pero ya no estoy segura de nada. Luego cuando venga Antonio le voy a preguntar por ellos. Que bien me está viniendo esta libreta para anotarlo todo. Joder, no me acordaba de mi propios padres. Imagínate, tu que me estás leyendo, que no te acuerdas de cosas como que tienes madre o padre. Qué frustrante. Voy a dejar la libreta un rato, porque empiezo a estar muy fatigada.
Lo último que recuerdo es del día de ayer entrando en la oficina nerviosa porque el jefe quería hablar conmigo. Espera, que no era ayer, que lío, que han pasado dos meses. Es difícil sentirse así porque dependes de tu entorno para volver a poner tu vida en orden. El tiempo es así de relativo en este momento para mí. Todo ocurrió ayer, y sin embargo tengo que creer al mundo, que me dice que fue hace dos meses…

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