Capítulo 32: La Huida.

Antonio apenas pudo reaccionar con el cuchillo en el cuello ante la fuerza casi inhumana que demostraba Josefa. Apenas fueron dos o tres segundos en los que Antonio vio de cerca los ojos inyectados en sangre de su suegra clavándole la mirada. Los dientes apretados, furiosos le parecieron los de un tiburón o un vampiro. Su aliento fétido empañaba sus sentidos.

Josefa aflojó con rapidez el cuchillo y salió corriendo agarrando el bolso y desapareciendo por la puerta por la que habían entrado. Antonio se llevó las manos al cuello, buscando aliviar la angustia vivida por el afilado cuchillo contra su garganta. Se sentó en un escalón rojo de angustia y trató de coger aire. No podía creerse que fuera cierto lo que acababa de vivir. Su suegra estaba loca del todo, esto lo confirmaba. Y la carta también confirmaba que la amenaza era real, que corría peligro si seguía cerca de aquella perturbada.
Subió las escaleras despacio mientras trataba de asimilar el suceso y en ese momento sonó su teléfono móvil. Era su hermana Marta. Trató de serenarse pero no fue capaz de coger la llamada por miedo a que notase su estado alterado.
Le escribió un whatsapp excusándose de que estaba con la médico de Ana y que le llamaría más tarde. Su hermana le respondió que Josefa le acababa le llamar muy nerviosa diciendo que se marchaba a Barakaldo, que un familiar había enfermado y quería estar a su lado por si moría. Que cuidáramos de Ana en su ausencia.
Antonio sintió fuego por dentro al leerlo. No podía dejar escapar a su suegra, porque aquello era una huida en toda regla y corrió como alma que lleva el diablo en dirección a su casa. No podía dejar que se escapara después de amenazarle así. Quería enfrentarse a aquel demonio y demostrarle que no iba a tolerar más que siguieran las amenazas. Si era necesario se la llevaría a rastras a la policía para denunciarla. Ya estaba harto de hacer el tonto con ella. Su paciencia estaba agotada.
Cogió un taxi al vuelo en la entrada del hospital y le pidió que fuera lo más rápido posible a la dirección de casa de su suegra. Tan grave se puso con el taxista, explicándole que era una urgencia, que el pobre hombre aceleró como si le fuera la vida en ello.
Mientras llegaban al barrio Antonio no paraba de pensar en lo sucedido y en la lata encontrada en casa de su suegra. Repasaba mentalmente el intento de envenenarle con los cafés, del corte en el brazo del día del accidente y de todas sus mentiras… Todo se removía en su interior como un huracán. En el epicentro de toda aquella locura mental había una frase golpeando el cerebro de Antonio: ¡No me vas a quitar a mi hija!.
¿Qué significaba aquello?, ¿Qué había pasado para que Josefa pensase que le quería quitar a su hija? No entendía nada.
Llegaron al portal de casa de su suegra y bajó del taxi casi rodando, sin que terminase de parar del todo. Abrió con su propia llave y subió las escaleras de dos en dos. Al llegar al rellano la puerta estaba entornada, sin cerrar del todo. Tomó aire y entró valiente en busca de su suegra. Escuchó un segundo por si la oía, pero sólo había silencio. Agarró un candelabro de la entrada a modo de arma. Pasó por la cocina y allí no estaba, en el salón tampoco y al llegar al dormitorio descubrió que había llegado tarde. Por encima de la cama había un montón de ropa tirada, los cajones de la cómoda estaban abiertos y el armario empotrado también.
Antonio se paró cabreado de no haber llegado a tiempo. ¡Maldita sea! gritó llevándose las manos a la cabeza.
Se dio la vuelta para marcharse de aquella casa pero entonces vio una especie de caja fuerte a través de la puerta abierta del armario. Apartó unos vestidos caídos que no había cogido Josefa en su huida y comprobó que la caja fuerte estaba cerrada con llave.
En ese instante un pensamiento iluminó a Antonio como si fuera una aparición: ¡La llave de la lata de galletas!…

9 comentarios en “Capítulo 32: La Huida.

  1. Al final se escapa la perra parda pero menos mal porque qué quieres que te diga pensaba que Antonio no salía de esta… a mí esta mujer me mata porque yo creo que quiere a su hija pero no entiendo por qué piensa eso de Antonio, a ver qué encuentra en la caja fuerte y si eso aclara algo más la historia.. muaksss

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