Capítulo 18: La Caja de Galletas.

Antonio llegó tarde a trabajar y le cayó una buena bronca del jefe. A pesar de tener a su mujer ingresada en coma en el hospital al jefe no le gustaba la impuntualidad y tampoco era muy receptivo a los sentimientos. Antonio le explicó que Ana llevaba dos días llorando cada vez que le hablaban de cierto tema y que se había despistado con la emoción.

El jefe le advirtió de que era la tercera vez en el último mes, que lo sentía mucho por el estado de su mujer, pero que no habría una cuarta vez.
-A la siguiente estás despedido. Le dijo levantándose y dejando a Antonio sólo en el despacho.
Antonio sólo podía pensar en Ana y sus lágrimas, apenas había escuchado al jefe, y salió del despacho tan contento que nadie entendió por qué sonreía después de la que le acababa de caer.
Seguía preocupado por su suegra, que no había contestado al mensaje de hacía dos días así que decidió llamarle en el descanso de la merienda. Maldita la gracia que le hacía llamar a aquella bruja, pero era muy raro que llevara dos días sin aparecer por el hospital.
Sonaron más de diez tonos pero nadie contestó. Insistió con otra llamada y los tonos volvieron a agotarse sin que nadie respondiera al otro lado.
El resto de la tarde la pasó pensando en si le habría pasado algo y decidió que pasaría por la mañana por su casa a ver si estaba allí. A él no le importaba el estado de su suegra, pero Ana nunca se lo perdonaría, así que decidió ser un buen yerno.
Aquella noche durmió fatal, como casi todas las noches desde hacía un mes. Ana se le aparecía en sueños con un bebé en brazos que tenía la cara desfigurada y se lo lanzaba con aspecto furioso, como si fuese algo malo que había hecho él. Aquella pesadilla se repetía sin motivo aparente y Antonio se despertaba sudando y con el pulso acelerado. Luego ya no había manera de volver a dormirse.
Por la mañana temprano se vistió mientras tomaba un café frío y una magdalena reseca. Era de lo poco que quedaba en la despensa. Seguía sin ir al supermercado a pesar de que todos los días se lo apuntaba en sus objetivos diarios. Ana siempre era la excusa para dejar todo lo demás para más tarde.
Con ojeras y pocas ganas Antonio se plantó delante de la puerta del piso de Josefa. Escuchó un momento antes de sacar las llaves del bolsillo intentando oír algún ruido del interior del piso que le diera señales de vida. Tocó el timbre y no sonó. Aporreó la puerta y no hubo respuesta, así que abrió con cuidado usando sus llaves. Estaba oscuro en el interior y al pulsar un interruptor confirmó que no había luz. Fue a los fusibles pero todo estaba en orden. ¿Le habían cortado el suministro?.
Avanzó por el pasillo hasta la cocina y subió la persiana para que iluminara la estancia. Todo parecía estar limpio y ordenado. El resto de estancias de la casa también estaban recogidas.
Entró en el dormitorio con miedo de encontrarse a Josefa muerta, pero allí no había nadie y la cama estaba perfectamente hecha. En la mesilla vio una caja de galletas con la tapa medio abierta y se asomó a ver su contenido.
Lo que encontró le heló la sangre en aquel preciso momento. Un escalofrío recorrió su cuerpo y la piel se le erizó como si se le hubiese aparecido el mismísimo Satán.
En el interior estaba la nota que le dejó a Ana el día del accidente y que aún conservaba la mancha de sangre de sus manos, cuando la escribió apresurado. Junto a la nota había una llave y tres fotos en papel en las que aparecía él en su propia casa…

17 comentarios en “Capítulo 18: La Caja de Galletas.

  1. ¿Dónde se ha metido la buena de Josefa? Esa sensación de llamar y que no contesten cuando llevas tiempo sin saber de alguien no puedes hacer otra cosa que preocuparte, aunque no sea santo de tu devoción como le pasa a Antonio. En el próxima parte espero que nos cuentes qué está pasando, ¿eh? Saludos!

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  2. Mi madre. Alberto, Al final vas a lograr que tenga un ataque de ansiedad jajajjajaaj pero está guay..me gusta mucho este rollete así del suspense de semana a semana. Me gusta un montón, y siempre esperando a cada jueves para leerte. Mañanaaaaaa tocaaaaaa yeaaaaaaah 💖 Animo. Y si eso, date un poquillo de prisa, anda jajajajaj 😂😂 un abrazo,

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    1. Muchisimas gracias por tus amables palabras Joa. Me anima mucho a seguir con esta aventura. Te confirmo que pronto habrá sorpresa de las gordas. Espero que te guste. A ver que sucede este jueves. Un abrazo enorme.

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  3. Que fuerte que fuerte que fuerte.. parece que esto ya toma forma, ahora a ver dónde se ha metido esta mujer. El caso es que a mí me tiene en ascuas, no sé aún si es buena gente o qué le pasa pero hasta que no aparezca no sabremos nada y Antonio debe estar echo un cisco! Muakss

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