Capítulo 6: Luz Roja.

Ana leyó la nota ensangrentada y salió corriendo a coger el coche. La prisa le llevó casi sin pensar de camino a un destino incierto.

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Ana leyó la nota y un resorte anuló la euforia del ascenso convirtiéndose en una rápida reacción de emergencia. Dejó la carpeta y cogió las llaves del coche. Bajó al garaje todo lo rápido que le dieron los pies. Montó en el coche y arrancó sin apenas pensar. Sabía de maravilla el camino al hospital porque quedaba cerca de su trabajo. No entendía como Antonio no le había llamado o mandado un whatsapp en vez de dejarle una nota.

Espero que no sea demasiado grave, pensó mientras se ponía primera en el semáforo de una intersección. El coche que iba a su lado avanzó sin esperar a que se terminara de poner en verde y Ana aceleró sin fijarse siquiera en el color rojo que aún brillaba. El coche que iba a su lado frenó apenas unos centimetros más adelante, manías que tiene la gente con prisa.

Ana no vió venir al camión de la basura que cruzaba por la intersección en el momento en el que ella la cruzaba sin mirar. El golpe desplazó el coche más de 50 metros y dejó el lateral del copiloto arrugado como una pasa. Atrapada en el amasijo de hierros Ana perdió el conocimiento casi al instante. 

El sonido de las sirenas de las ambulancias le despertó sin saber muy bien que hacía allí. Aturdida intentó soltarse de algo que le sujetaba la pierna derecha, pero le resultó imposible. Miró hacia abajo y vió que estaba cubierta de sangre y cristales. De repente una voz de hombre le habló desde la ventanilla. Giró la cabeza sin oir por el zumbido de los oidos y se volvió a desmayar.

Los bomberos sacaron a Ana de los amasijos de hierro y la montaron en la ambulancia que había acudido al espectacular accidente. Tenía la pierna derecha fracturada, muchas heridas por todo el cuerpo y no era capaz de recuperar el conocimiento, aunque aún respiraba. Le pusieron en la camilla y la metieron dentro sin perder un minuto.

Varios policias preguntaban a los peatones que se arremolinaban junto al arcén por lo que acababan de presenciar. Era una chica joven, se saltó el semáforo aún en rojo, el camión no frenó a tiempo….

Junto a los peatones curiosos que miraban atónitos como la grúa elevaba lo que había quedado del coche de Ana se encontraba Martín, un vecino de Ana y Antonio que aún no se podía creer que el accidente estuviese protagonizado por su vecina. Esa misma mañana se había encontrado con su madre al salir de la farmacia y habían estado hablando tan tranquilos. En apenas unas horas todo estaba patas arriba y se preguntaba si Ana estaría viva o no.

Llamó al teléfono de Antonio para avisarle de lo ocurrido hacía unos segundos. El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura. Mierda, no estaba disponible.

El ATS de la ambulancia encontró el teléfono de Ana en el bolso de camino al hospital. Buscó en la Agenda un contacto que tuviese la doble A, de aviso en caso de Emergencia y marcó el número de Antonio. El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento….

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